23 de octubre de 2009

Tintorerías y peluquerías caninas

Todos tenemos manías, vicios, costumbres y principios que mantenemos o aumentamos a lo largo de la vida. Yo sigo con los mismos que cuando iba al instituto e incluso que cuando tenía 3 años... Y la verdad que es algo de lo que me siento orgullosa, sí, hasta lo negativo me enorgullece. Porque creo que lo que pensamos en esa época es cómo somos realmente. Luego estas actitudes se van modificando por la comodidad, por la experiencia también, por la cobardía a veces o por lo que es peor, por el olvido. Por eso para mí, mantener actitudes que tenía hace años me encanta. De hecho cuando he modificado algo de eso, no me ha ido bien, con lo que seguiré con mis principios de adolescente por muchos años...
Entre esas bases de la personalidad está la lucha que tengo con los Tetabriks, ¡no me gusta nada abrirlos! y cambiar el papel del wáter. Son dos asuntos que me exasperan. Tanto es así que intento beber leche después de que alguien de casa haya puesto el brik en la nevera. Y si no es así, un zumito es la otra opción.
Pero si hay algún principio básico en mi vida son los trabajos claros que sé que no haría por nada del mundo (todo es relativo, ya sabeis). No trabajaría ni en una tintorería ni en una peluquería canina.
En las tintorerías siempre hace tanto calor... Y está todo tan desastrado. Creo que ellos intentan ordenarlo pero siempre tienen en la entrada edredones amontonados. Arriba trajes de fallera, de comunión, de novia con un toque de pasado y un halo de naftalina que puede que nunca lleguen a recogerlos. Una vez fuí a una tintorería que tenía ruedas de recambio al lado de los nórdicos, os lo prometo.
Y aunque a mí me gustan las tiendas de barrio y los perros, siempre he pensado que la gente que trabaja en las peluquerías caninas se van a casa llenas de pelo... Y que por mucho que se duchen y se duchen tosen y les sale pelo.
Y a vosotros ¿os gustan estos trabajos? Yo continuo confiando en mis principios de adolescente.

5 comentarios:

  1. Sí, yo creo que con lo bien que me suelo llevar con los perros lo de la peluquería canina sería mi mejor opción. Lo de la tintorería no lo veo tan complicado. Una cosa que siempre pienso, cuando voy detrás de un camión de la basura, con ese olor que desprende, es en las mujeres de los basureros, dormidas en la cama tan tranquilas cuando su marido llega con ese olor a las 5 de la mañana, qué horror! Pero luego siempre pienso que tienen como una central en las afueras donde se duchan, se perfuman y se convierten en personas normales antes de ir a sus casas.

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  2. Yo nunca trabajaría en una pescadería! puedo tener hasta pesadillas sólo de pensarlo.
    Ahora lo de la peluquería canina no me asusta teniendo en cuenta que tengo 3 perros y un gato! ufff
    Por cierto muy chulo tu blog!

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  3. Me da la sensación que determinados trabajos que a todos nos parecen "peculiares", por no decir algo asquerosos, se escogen como ideal del proceso productivo y va a ser que no. Estoy seguro que el personal de determinados oficios, los mantienen por estrictamente motivos gastronómicos -por lo de comer vamos- y que sin duda, les dará tanto asco o más que a el resto de los mortales... Pero como decñia el clásico: -"más cornás da el habre". Me daría grima un mundo de personas cortadas por el perfil Jordi Labanda. Hay que volver,amenudo, la vista a trás y ver que hay personas que viven con lo que nosotros tiramos. Matusalem

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  4. Todos tenemos que hacer de todo en algunos trabajos y ahy trabajos totalmente fundamentales que se deben seguir haciendo. Pero esta entrada del blog no pretende otra cosa que comentar cosas cotidianas que todos o casi todos pensamos alguna vez sobre ciertos trabajos. Con un poco de humor... Nada más.

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  5. Querida bloguera: está muy claro el espíritu de tus comentarios y el humor que se desprende de cada frase y que bien describes cada situación y su escenario... Pero mis comentarios están cortados por el mismo patrón de acidez, y socarronería. La verdad es que me ha sorprendido tu respuesta... Me suena un poco a lo de "excusatio non petita...".
    ¡Que está todo mu bien cohone!

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